Todos necesitamos amor.








La vida se quedo sin amor; 
sin amor la religión;
el mundo sin amor
sin amor la razón
sin amor el amor,
sin amor el amor...

Y desde cápsulas injertas en el pecho;
cual escuálido músculo deserta
en la florida mueca nupcial de la muerte

entre los gritos -polen de flores marchitas-
arrojadiza la voz -la esencia de cenizas-
al silencio quebradizo -es otoño-

Y no hay amor, y no hay dolor
no los hay, -de nada-

se engendran sueños, ojos vomitando lágrimas
cuando se salta la vaya más cortante en la garganta

y la paz se hace realidad, sin guerra el derecho de libertad...

El mundo tiene amor,
amor en vida;

la religión tiene amor,

y no hay murallas
no hay balas; no hay tristeza
no hay lágrimas

y el suelo lleva los nutrientes de la luz
desde el pavimento oxidado
a la piel de venas renaciendo

las cenizas acaban con el aliento del viento,

la brizna revuelve la rejilla del silencio
en voz la tumba revuelve la brisa

y aún así hay amor,
y aún así existe el amor,
y aún así; aunque las religiones están divididas
las une el amor, 

aún cuando la sangre corroe el universo 
de sostener el cielo;
aún así hay amor...



Ella abrazando a un niño.











He perdido la voz,
caminos se han perdido
desde el sur
hasta el norte/

en la descabellada forma
de retener el tiempo
sobre arrugas del viñedo


cuando ya es tarde,
-ya es del otro día-

y el desamparo del abrigo
-se atasca en el reloj-

y el recuerdo
de "Ella abrazando a un niño"

queda como quedando retenido
en la pintura de la pared vieja

quebraja; con lágrimas de madera
cual astilla sobresiente el corazón de termita;

yendo al suicidio de la naturaleza,
cuando más no encuentro palabra
para dejarte atada en la..., corteza...

"sostén eléctrico
al vacío"

aquí donde no me ves
pero te veo...,
/en la chispa de mis párpados/
-oculto la oscuridad
dejando morir la luz
resecando
lo seco de la voz de antaño
cuando eras paz
y..., yo guerra

en esta caída de teclas...,
recuerdas/

-como envenenamos el veneno
y asesinamos a la muerte


y... en el orgullo de darla vida a la vida
abrazamos palabras suicidas-


Como tú..., palabra de ayer
y.., yo palabra de hoy


-y el reloj sacude los árboles
en el asiento ocupado del recuerdo-


donde sigues tú al lado de la muerte-
al rostro borrado
de mis manos-


cuando era ave; y tú lamentablemente eras aire...

(Se acabo el aire..., el viento..., en cenizas sostuvo al mundo,
y las aves envenenaron la belleza... del arte al cielo...)



...

Psicoanálisis de un BESO...







(El tiempo es efímero)

Ni la cualidad de saber que estación es,
y hacer que las hojas recobren la memoria

o que el transporte devuelva el asiento vacío
y entre sus venas los pies heridos...

Sí la ecuación de tenerte; se ha podrido
entre los dígitos de perderte, triste recorrido...

(Es efímero el tiempo)

Desde el manjar orgásmico de la noche...,
cual sonámbula se cierra en delirios...,
-Explosiones del pecho, al corazón iracundo-
insertando el aliento a tal magnitud
-De llevarse al mundo, y dentro la muerte- 
se abre el capullo, dejando el éter
sobrevolar la cosecha de un sentimiento
-Fría la conciencia-(Efímero es; tiempo, él)


Ni de la certera evidencia
cual objeción es envenenar el veneno
y dar vida a la vida,

sí entre versos, la cúpula radica a la boca,
y el vértice en dirección al exilio
cual inmaculación de la sangre

vorágine al infierno,
dar de punzadas al cuerpo

del cadáver a la expropiación de cenizas;
evolucionando al crematorio

 sí, de los labios inquietos
al funeral de un beso;

cual escuálida cae
y cual desnuda

deja brotar la noche de sentimientos... 


Y sobre el horizonte el arte de los cuervos;
acechando la cualidad de ver a la vida morir
y a la muerte vivir;

tras los barrotes óseos
atrapando el sonido escueto
de un corazón queriendo llegar al cielo

...Del telar de la mente
se atrapan moscas y aves temerarias
sobrevolando el mar del veneno

tras la dosis de la electricidad
recorriendo la maquinaria del pecho... 

Y no quedan ideas, -no sé piensa en nada-
[Es por eso el funeral]
(El pensamiento deja sus manos caer)

...Sentimientos aturdiendo la ilógica

-de maquinar la espontaneidad de un sonido febril-
en la cualidad de excitar el tácito liquido
acabado en el adagio de la libertad
-tal ilógica de encerrarse en dos cuerpos-
enterrándose en la sangre
y liberándose en el aire...

Tras los fotogramas de un cielo rancio de antorchas
cuando más el brillo cae sobre párpados cerrados

-Es temible cuando se cierran los ojos-

y entre "Dormir en los laureles" se siente volar el alma...

[Y no queda en irse en el tiempo ¡no existe! no está;

mientras se hace reinventar el arte de un beso] 


...